Cómo ha evolucionado el precio de la luz en España en los últimos 15 años
El precio medio anual de la electricidad en el mercado mayorista español ha subido un 146% desde 2010. Pero ese único porcentaje esconde una historia que no ha sido una subida constante, sino tres etapas muy distintas: una década larga de relativa calma, un bienio de crisis histórica que rompió todos los récords, y una corrección que, cuatro años después, todavía no ha devuelto la factura a los niveles de antes de 2021. Repasamos las tres, con sus causas y sus cifras.
Fase 1 (2010-2020), la década de calma que casi nadie recuerda como tal
Entre 2010 y 2015, el precio mayorista se movió en una banda relativamente estrecha, entre los 45,83 €/MWh de 2010 y los 64,37 €/MWh de los años más caros de ese tramo, con 2015 cerrando en 50,32 €/MWh. La factura del consumidor doméstico acompañó esa estabilidad: entre 2014 y 2020, el recibo mensual medio osciló entre 60 y 67 euros, y 2020 llegó a bajar hasta los 56,28 euros mensuales —unos 675 euros al año—, en parte por la caída de la demanda durante los confinamientos de la pandemia.
Esta fue, sin embargo, la fase en la que se libró la batalla regulatoria más importante de toda la serie, aunque casi no se notara en el recibo. El llamado déficit de tarifa —la diferencia entre lo que cobraban las eléctricas y lo que la normativa reconocía como coste real del sistema— llevaba creciendo desde el año 2000 y llegó a acumular 30.000 millones de euros en 2013. El Gobierno de Mariano Rajoy aprobó ese mismo año la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, que reconoció el déficit acumulado y sentó las bases para amortizarlo en los quince años siguientes. El resultado llegó rápido: 2014 fue el primer año, tras 14 consecutivos de déficit, en el que el sistema eléctrico cerró con superávit (550 millones de euros). Ese mismo año, el 1 de abril de 2014, nació el PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor), la tarifa regulada que sustituyó a la antigua TUR y que sigue vigente hoy, calculada diariamente por Red Eléctrica de España a partir del precio del mercado mayorista.
Fase 2 (2021-2022), la crisis que rompió la calma de una década
Lo que llegó después no tuvo precedentes en la serie histórica. En 2021 el precio mayorista se disparó hasta una media anual de 111,93 €/MWh —más del doble que cualquier año de la década anterior—, con puntas de 383,67 €/MWh. La escalada no había hecho más que empezar: en 2022, el precio medio anual alcanzó los 204,79 €/MWh, el más alto de toda la serie histórica, un 70% por encima del anterior récord de 2008 (en torno a los 70 €/MWh), con un máximo diario de 544,98 €/MWh el 8 de marzo de ese año.
La causa de fondo fue el gas natural, cuyo precio internacional se disparó primero por la recuperación pospandemia y después, de forma mucho más brusca, por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022: al ser el combustible que marca el precio marginal en buena parte de las horas del mercado eléctrico español, cualquier subida del gas se traslada casi de inmediato al recibo de la luz, incluso en un país con tanto peso renovable como España. A eso se sumó una menor producción hidroeléctrica en varios meses de ese periodo. En la factura del consumidor, el golpe fue directo: el recibo anual pasó de los 1.023 euros de 2021 a los 1.419 euros de 2022, la factura eléctrica más alta jamás registrada en España.
Frente a esa escalada, el Gobierno respondió por dos vías. La fiscal: el IVA de la electricidad, que llevaba fijo en el 21% desde siempre, se rebajó al 10% en junio de 2021 y después al 5% en 2022, junto con una reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad del 5,11% al 0,5%. Y la regulatoria: España y Portugal lograron que Bruselas aprobara la llamada excepción ibérica (Real Decreto-ley 10/2022), un tope de 40 euros/MWh al precio del gas usado para generar electricidad, aplicado desde el 15 de junio de 2022. Según las estimaciones del Banco de España y del propio Gobierno, el mecanismo redujo el precio mayorista entre un 20% y un 30% y ahorró a los consumidores más de 5.000 millones de euros, aunque decayó de forma automática el 31 de diciembre de 2023, tal y como había fijado la Comisión Europea al aprobarlo.
Fase 3 (2023-2026), una corrección real pero incompleta
El mercado mayorista sí se enfrió con fuerza tras el pico de 2022: la media de 2023 bajó a 87,10 €/MWh, y 2024 cerró como uno de los años más baratos de toda la serie reciente, con 62,89 €/MWh de media. Pero la factura del consumidor no siguió exactamente el mismo ritmo de bajada, en buena parte por la vuelta de la fiscalidad a su nivel anterior a la crisis: desde el 1 de marzo de 2024, al caer el precio mayorista por debajo del umbral de 45 €/MWh que activaba la rebaja condicionada aprobada en el Real Decreto-ley 8/2023, el IVA de la luz volvió de golpe al 21%. El resultado, como ya analizamos con más detalle en nuestro artículo sobre la paradoja del precio de la luz en España, es que 2025 cerró con una factura media de 976 euros, un 15,5% más que el año anterior, pese a que el mercado mayorista seguía muy lejos de los niveles de 2022. En 2026 el Gobierno probó una rebaja fiscal puntual entre marzo y mayo (IVA al 10% y el impuesto especial al 0,5% para parte de los suministros), pero ambos volvieron a su tipo ordinario el 1 de junio de ese mismo año. Para el resto de 2026, las previsiones apuntan a una nueva caída del mercado mayorista, en torno a un 16% hasta los 54-55 €/MWh, gracias a más generación renovable y un gas más barato.
El cambio estructural que explica por qué España ya no es como hace 15 años
Detrás de toda esta montaña rusa de precios hay un cambio de fondo que, a diferencia de la fiscalidad, no se puede revertir con un decreto: el peso creciente de las renovables en el mix eléctrico español. En 2022, en plena crisis del gas, la generación renovable representaba todavía una minoría, el 42,2% del total. En 2023 llegó, por primera vez en la historia del sistema eléctrico español, a ser mayoritaria (50,3%). En 2024 subió al 56,8%, con la eólica y la fotovoltaica liderando el mix, y en 2025 se mantuvo en niveles similares, en torno al 55,5-56,6%. Es este cambio estructural, no una casualidad puntual, lo que explica por qué España ha pasado de depender casi por completo del gas para fijar el precio de su electricidad a tener, hoy, uno de los mercados mayoristas más baratos de toda Europa.
Una variable nueva que puede escribir la próxima década
Justo cuando el sistema empezaba a asentar esa nueva normalidad más barata, ha aparecido un actor que puede volver a tensionarlo: los centros de datos dedicados a inteligencia artificial, cuyo consumo eléctrico mundial podría casi duplicarse entre 2025 y 2030, como ya analizamos en detalle en nuestro repaso sobre inversión, burbujas y consumo eléctrico en los centros de datos. Esa nueva demanda, además, puede generar variaciones muy rápidas en un sistema con tanto peso renovable, la misma fragilidad que quedó expuesta durante el gran apagón de abril de 2025.
Quince años en tres actos, y un cuarto por escribir
Si algo enseña esta serie de 15 años es que el precio de la luz en España no sube ni baja por una sola causa: depende a la vez de cuánto cuesta el gas en el mundo, de cuánta electricidad generan el sol y el viento en un momento dado, y de qué porcentaje de impuestos decide aplicar el Gobierno de turno sobre la factura. La década de calma (2010-2020) se sostuvo sobre una reforma regulatoria que nadie recuerda hoy; la crisis (2021-2022) la desató una guerra a miles de kilómetros; y la corrección a medias que vivimos ahora (2023-2026) combina un mix eléctrico estructuralmente más barato con una fiscalidad que ha vuelto, casi por completo, a donde estaba antes de que todo esto empezara. El próximo capítulo, con los centros de datos de IA llamando a la puerta de la red, todavía está por escribirse.