El mentidero se mudó al móvil
Me da rabia que ya no exista el mentidero. La palabra sobrevive, pero el sitio no, y casi todo lo que pasaba en él se ha ido al entorno digital.
En el Madrid de los Austrias había tres principales: las gradas de San Felipe el Real, en la calle Mayor, el de los Cómicos o Representantes y el de las Losas de Palacio, según el Museo de Historia de Madrid. Allí iba la gente a enterarse de las noticias y a comentarlas, entre otras cosas porque muchos no sabían leer. Se mentía bastante, de ahí el nombre (es mi deducción, no he podido confirmar la etimología). Pero se hablaba con quien tenías al lado, sin filtro de algoritmo y con la cara delante.
El tercer espacio
Ray Oldenburg le puso nombre en The Great Good Place (1989): el primer lugar es la casa, el segundo el trabajo y el tercero ese sitio donde una comunidad se encuentra sin más objetivo que encontrarse. Un bar, un café, una plaza, la puerta de la iglesia. Según su descripción, la conversación es la actividad principal, hay habituales y no importa el estatus de nadie. No hace falta rendir ni demostrar nada, basta con estar.
Eso, que parece poca cosa, es infraestructura social.
Qué se está perdiendo
Robert Putnam lo vio venir con los bolos. Entre 1980 y 1993 aumentó un 10% el número de americanos que jugaban, pero cayó un 40% el de quienes lo hacían en una liga. Seguían jugando, pero ya no con otros. Lo contó primero en un ensayo de 1995 y después en Bowling Alone (2000), con las iglesias y los sindicatos en la misma lista.
En España el dato más claro es el de la iglesia. Según el último barómetro del CIS que he encontrado (marzo de 2026), el 52,8% se declara católico, frente al 72% de 2016, y solo el 16,2% de los católicos son practicantes. Se pueden tener opiniones muy distintas sobre la fe, y yo no entro en eso. Me quedo con lo social: era un lugar al que mucha gente iba cada semana y donde se encontraba con vecinos de todas las edades.
Con los bares la lectura es menos limpia. Newtral, con datos del INE, cuenta 168.065 a 1 de enero de 2023, 7.825 menos que el año anterior. Sin embargo, el sector factura más, y Delectatech estima que en 2025 cerraron unos 31 locales al día, frente a 37,5 en 2024. Las cifras cambian según la fuente y la metodología, así que no las doy por cerradas. Mi sospecha es que el bar sobrevive como negocio, y por el turismo, pero no siempre como sitio donde te saluda el camarero por tu nombre.
Lo digital no lo reemplaza
Podría pensarse que la conversación sigue, solo que en otro canal. Los datos no acompañan:
- Un estudio con la encuesta de uso del tiempo de EE. UU. entre 2003 y 2020 (Kannan y Veazie, 2023) encontró que cayó la compañía y creció el aislamiento. El resumen del HHS lo cifra en 20 horas menos al mes con amigos. Otros análisis discuten cuánto pesa ahí la caída de los adolescentes, así que prudencia.
- En 2023 el Cirujano General de EE. UU. comparó el riesgo de la soledad con el de fumar hasta 15 cigarrillos al día.
- En España, el barómetro de la Fundación ONCE y Fundación AXA sitúa la soledad no deseada en una quinta parte de la población.
Mi explicación, que es una hipótesis, tiene tres partes. El mentidero digital no te sienta junto al vecino que piensa distinto, sino con quien el algoritmo cree que te va a enganchar. No cuesta nada irse de la conversación, que es una virtud del bar: tenías que volver a verle la cara mañana. Y lo que se premia no es hablar, sino reaccionar. Ya lo vimos con los móviles y los jóvenes: la ira se difunde más que lo neutro.
Tampoco quiero idealizar. El mentidero también difundía bulos, y el nombre lo dice. La diferencia es que el bulo del bar tenía alcance de barrio y dueño conocido.
Un apunte sobre Byung-Chul Han
Este malestar (cansancio, hiperconexión, pérdida del otro, agotamiento digital) es el terreno donde Byung-Chul Han ha conectado con tanta gente, y es de los filósofos más críticos con la tecnología y la IA. Reconozco el mérito: pone nombre a algo que se siente. Pero me cuesta ir más allá. Su estilo aforístico es sugerente y literario, aunque no siempre sistemático, y sus diagnósticos evocan más que demuestran. Además, tiende a presentar la sociedad digital y el capitalismo como fuerzas casi totalizantes, con poco margen para la ambivalencia, la resistencia o los usos positivos. Lo veo más como un gran productor de imágenes críticas que como alguien que ofrece modelos empíricos de la sociedad contemporánea. Sigo sin entender muy bien por qué se le da tanto recorrido. Para eso prefiero los datos de arriba.
Qué hacemos
No creo que se pueda recrear un mentidero por decreto. Sí podemos decidir dónde pasamos el tiempo. Esto es lo que me parece sensato:
- Elegir un sitio y repetir. El tercer espacio funciona por los habituales.
- Dejar el móvil boca abajo. O en el bolsillo.
- Proteger lo que queda: el bar de la esquina, la plaza, la biblioteca. No solo cuando cierran, también cuando solo los usamos para pasar.
Un mentidero con wifi no es un mentidero.
Así que la próxima vez que dudéis entre quedaros en casa o bajar al bar, bajad. Y quedaos un rato más.