Natalidad y envejecimiento en España
España tuvo en 2025 su primer repunte de nacimientos en diez años. Podría sonar a buena noticia, y en parte lo es, pero conviene mirar el dato con calma: sigue siendo la tercera peor cifra desde que el INE empezó a contar en 1941. El titular optimista y la crisis demográfica de fondo son, a la vez, ciertos.
Un repunte que no cambia la tendencia
En 2025 se registraron 321.164 nacimientos en España, según recoge Ser Padres a partir de datos del INE. Es más que en 2024, sí, pero muy lejos de los más de 400.000 nacimientos anuales habituales hace apenas quince años.
El dato que mejor explica por qué esta natalidad ya no se parece a la de generaciones anteriores es la edad de las madres: el 40,07% de los nacimientos de 2025 fueron de madres mayores de 35 años, y un 10,4% de madres de 40 años o más, según El Debate. Tener hijos en España se ha convertido en algo que se retrasa sistemáticamente, no en algo que se deja de hacer por completo, y ese retraso tiene consecuencias biológicas y demográficas.
La fecundidad, muy por debajo del reemplazo generacional
La cifra que de verdad marca el problema estructural es la tasa de fecundidad: 1,12 hijos por mujer en 2023, uno de los valores más bajos de toda Europa, según recoge FIFTIERS a partir de datos del INE. Para que una población se mantenga estable sin recurrir a la inmigración, hace falta una tasa cercana a 2,1 hijos por mujer. España lleva más de una década muy por debajo de ese umbral.
La consecuencia ya es visible en la pirámide de población: en 2025, las personas de 65 años o más representan casi el 21% de la población española, mientras que los menores de 15 años apenas llegan al 13%. Es una base cada vez más estrecha sosteniendo una cúspide cada vez más ancha.
Lo que dice el INE sobre las próximas cinco décadas
La nota de prensa del INE sobre proyecciones de población 2026-2076, publicada en junio de 2026, deja varios datos que conviene leer con atención:
- España tendría saldo vegetativo negativo (más muertes que nacimientos) durante todo el medio siglo que cubre la proyección.
- Pese a ello, la población total crecería hasta los 53 millones de habitantes en 2076 (unos 3,38 millones más que en 2026).
- Ese crecimiento se explica exclusivamente por la inmigración: el saldo migratorio sería positivo todos los años, mientras el saldo vegetativo es negativo.
- La población nacida en España, que hoy representa el 79,8% del total, bajaría al 59,6% dentro de 50 años.
- El porcentaje de población de 65 años o más pasaría del actual 21,1% a un máximo del 30,9% en 2076.
Dicho de otra forma: España no va a desaparecer demográficamente, pero la España de dentro de cincuenta años crecerá casi por completo gracias a quienes lleguen de fuera, no a quienes nazcan aquí.
Por qué esto no es solo un debate abstracto
Este envejecimiento es la misma fuerza de fondo que ya aparece en otros análisis de este blog. Es el motivo por el que la ratio de trabajadores por pensionista va a caer de 2,44 a 1,35 en 2050, y el motivo por el que la presión sobre el sistema sanitario está acelerando el trasvase hacia la sanidad privada en España. También ayuda a entender por qué España, pese a envejecer, sigue creciendo en población total, algo que solo tiene sentido si se mira junto a la evolución de la población mundial.
Y hay un componente económico que rara vez se menciona junto a la natalidad: tener hijos más tarde, y menos, también está relacionado con la pérdida de poder adquisitivo de los españoles de las últimas décadas. No es solo una cuestión cultural, es también una cuestión de cuándo (y si) una familia se siente económicamente preparada.
Una tendencia difícil de revertir
El repunte de 2025 es una buena noticia puntual, pero una golondrina no hace verano. Los fundamentos —fecundidad muy por debajo del reemplazo, maternidad cada vez más tardía, una pirámide de población que se estrecha por la base— no cambian con un solo año mejor. España va a seguir envejeciendo durante décadas, y la pregunta real ya no es si se puede evitar del todo, sino con qué políticas de natalidad, inmigración y sostenibilidad del Estado del bienestar se gestiona ese proceso.