STACKIT, la nube europea que nació en un supermercado y por qué Europa la necesita
Cuando se habla de Amazon se piensa en el comercio electrónico, pero el negocio que más beneficio le deja es AWS, con un margen del 35%. Ingresos y beneficios no son lo mismo: Amazon.com factura más, pero quien da el dinero es la nube.
Lo curioso es cómo nació. Amazon tenía un problema interno: cada vez que crecía necesitaba comprar un servidor, equiparlo, instalar el software y reconfigurar los que ya tenía, todo a mano. Tres ingenieros, Andy Jassy, Chris Pinkham y Benjamin Black, montaron una capa de software que automatizaba ese proceso, de modo que ampliar una base de datos fuera tan sencillo como pedir más capacidad en una web. Como cualquier empresa tenía el mismo problema, lo abrieron al público. El resto es historia.
El inconveniente es que esa revolución la controlan unos pocos. Amazon, Microsoft y Google concentran aproximadamente el 63% del mercado cloud mundial, y en Europa, como ya vimos en el análisis de la soberanía digital europea, superan el 70% frente a un 15% de los proveedores europeos. Y entonces apareció alguien que decidió no depender de ellos: una cadena de supermercados alemana.
El grupo que factura casi como Microsoft
Schwarz Gruppe es el dueño de Lidl y Kaufland: más de 14.000 tiendas en 34 países, más de 600.000 empleados y 185.600 millones de euros de facturación en 2025. Para que os hagáis una idea, Microsoft facturó 281.700 millones de dólares en el mismo periodo, unos 258.000 millones de euros. Un supermercado alemán, a dos tercios de una de las mayores tecnológicas del mundo.
Hay otro matiz que me parece más importante que la cifra. Schwarz Gruppe no cotiza en bolsa ni busca inversores externos: el capital está en manos de una fundación familiar, la Fundación Dieter Schwarz. Los beneficios se reinvierten en lugar de repartirse como dividendos, y eso permite jugar a largo plazo, algo que a una empresa sometida al trimestre de Silicon Valley le cuesta bastante más.
Mismo problema que Amazon, dos pegas
En 2018, con 575.000 empleados, 14.000 tiendas, programas de fidelización, cadenas de suministro y datos de cientos de millones de clientes, lo lógico habría sido contratar AWS, Azure o Google Cloud. Pero había dos problemas.
El primero es legal. El CLOUD Act, una ley estadounidense de 2018, obliga a las empresas tecnológicas de EE. UU. a entregar datos a sus autoridades aunque estén almacenados fuera del país. Si tus datos están en servidores alemanes pero el dueño es Amazon, el gobierno estadounidense puede, técnicamente, pedírselos. Para una empresa que maneja datos de cientos de millones de personas, no es un detalle menor.
El segundo es de escala y de resiliencia. Nadie quiere que las cajas de Lidl se caigan un Black Friday.
Así que hicieron lo mismo que Amazon años antes: construyeron su propia infraestructura. Se llamó STACKIT.
Qué es STACKIT
Empezó en 2018 como infraestructura interna de Schwarz Digits, la división tecnológica del grupo, con centros de datos en Neckarsulm y Ellhofen (Alemania) y Ostermiething (Austria). Está construida sobre tecnología open source, lo que significa que cualquiera puede auditarla, y reduce el riesgo de quedar atrapado en un proveedor: si cambian las condiciones o suben los precios, se puede migrar sin que se hunda todo.
Durante unos años fue un servicio interno. Luego empezaron las llamadas de otras empresas. Según contaba uno de sus responsables, al principio la gente se reía: un supermercado ofreciendo servicios de TI. Pero lo que tenían era una infraestructura probada a gran escala: más de 23.000 servidores, 30 petabytes de datos, 1,4 millones de puertos de red y uno de los sistemas SAP de retail más grandes del mundo. En 2022 abrieron STACKIT al público, justo cuando la invasión rusa de Ucrania y las tensiones geopolíticas estaban haciendo que Europa se replanteara su dependencia tecnológica de otros continentes.
Quién lo usa
- SAP ofrece su servicio RISE with SAP sobre STACKIT.
- De Nederlandsche Bank, el banco central de los Países Bajos, dejó AWS para pasarse a STACKIT.
- El gobierno holandés firmó un acuerdo marco para que todas sus agencias puedan usarlo.
- La Comisión Europea lo seleccionó como uno de los cuatro proveedores europeos de su marco de cloud soberana.
- British Telecom tiene un acuerdo para parte de la conectividad.
- Deutsche Bahn y Bayern Múnich también están entre sus clientes.
En 2025 Schwarz Digits facturó 2.200 millones de euros, un 15,8% más que el año anterior, y cuenta ya con 8.000 empleados. Planea invertir 11.000 millones de euros en un campus de datos en Lübbenau, cerca de Berlín, en el emplazamiento de una antigua central de carbón, con 200 megavatios de capacidad y más de 100.000 GPU. Es justo el tipo de infraestructura que necesitan las gigafábricas de IA europeas para existir fuera del paraguas de los hyperscalers estadounidenses, y un contrapunto a la inversión y el consumo eléctrico de los centros de datos que se concentra en EE. UU.
Por qué funciona (y por qué no es una cuestión de tecnología)
STACKIT no es técnicamente superior a AWS o Azure. De hecho, AWS tiene más de 200 servicios y STACKIT ronda los 20-30. Lo que ofrece es otra propuesta: datos europeos, sujetos a ley europea, tecnología abierta sin bloqueo de proveedor y, viniendo de la filosofía de Lidl, una promesa de precios más competitivos que la compleja tarifa de los gigantes estadounidenses. Un analista del sector lo resumía así: si la eficiencia de Lidl llega a la nube, puede haber una ventaja real.
Y hay un factor que no es tecnológico, que es la confianza. Schwarz Gruppe no va a desaparecer mañana ni depende de inversores que exijan un crecimiento del 30% anual. Su negocio es vender comida, y la gente siempre va a comer.
Un ecosistema alrededor de la nube
El grupo no quiere cotizar. Según Bernd Wagner, CEO de STACKIT, una salida a bolsa crearía nuevas dependencias con inversores extranjeros, así que el plan es seguir en manos de la fundación. Mientras tanto, va completando el ecosistema: ha adquirido XM Cyber (ciberseguridad), se ha asociado con Wire (mensajería segura), con Google (Google Workspace con cifrado del lado del cliente sobre servidores de STACKIT) y con Aleph Alpha (IA europea). Este último punto conecta con lo que contábamos sobre la neutralidad de los LLM y con la promesa incumplida de la IA pública en España: el modelo importa, pero también la nube donde corre.
Por qué es importante contar con una nube europea
Tres razones, para mí las más sólidas:
- Jurisdicción. Mientras el proveedor sea estadounidense, la ley que le aplica también lo es, esté el servidor donde esté. Esto pesa más cuando hablamos de administraciones públicas, bancos centrales o infraestructuras críticas.
- Poder de negociación. Sin alternativas, el cliente acepta las condiciones y los precios. Con alternativas, al menos se puede comparar. El AI Act y otras normas europeas solo funcionan del todo si la infraestructura sobre la que se aplican también se controla desde aquí.
- Resiliencia. Depender de tres empresas de otro continente es un riesgo estratégico, y más cuando la geopolítica es la que es.
Y una advertencia, que ya hacíamos en el análisis de soberanía digital: el problema de Europa no es solo de oferta, sino de inercia. La demanda de alternativas existe, pero la cuota de los hyperscalers estadounidenses no se mueve. STACKIT es la primera vez que una alternativa europea llega con escala, músculo financiero y clientes de peso, y eso ya es bastante distinto a lo de siempre.
Cerrando
La historia de STACKIT se parece mucho a la de AWS: una empresa resuelve un problema interno, descubre que todos lo tienen y vende la solución. La diferencia es que Amazon ya era una empresa tecnológica y Schwarz Gruppe es un supermercado. Con 185.600 millones de euros de facturación y la paciencia de una familia que lleva tres generaciones construyendo, tiene más opciones de las que parece.
¿Podrá competir con AWS, que facturó más de 100.000 millones de dólares el año pasado? No lo sé. Pero lo importante es que, por fin, Europa tiene algo con lo que intentarlo.